El conservador Péter Magyar fue investido este sábado nuevo primer ministro de Hungría, con lo que se pone fin a 16 años de gobierno del ultranacionalista Viktor Orbán.
«Pido a todos aquí, dentro de las paredes del Parlamento, que escuchen y oigan que los húngaros expresaron que quieren cambios, no sólo un cambio de gobierno, sino de sistema», dijo Magyar en su primer discurso como primer ministro, en referencia a su promesa de desmantelar el régimen iliberal de Orbán.
Magyar juró el cargo después de haber sido elegido nuevo jefe de Gobierno con 140 votos a favor y 54 en contra de los 199 diputados del Parlamento, con un programa centrado desmantelar el sistema de Orbán, restaurar las buenas relaciones con la Unión Europea y luchar contra la corrupción.
¿Quién es Péter Magyar?
Péter Magyar, de 45 años de edad, apareció en la política hace apenas dos años, como un disidente del régimen de Orbán, al que había representado en Bruselas en la embajada de Hungría.
Tras ganar las elecciones del pasado 12 de abril con una amplia mayoría con su partido, el Tisza, Magyar promete ahora desmantelar el sistema iliberal, creado por Orbán en 2010.
Una carrera política acelerada
Su ascenso fue excepcionalmente rápido, algo que los analistas relacionan tanto con el descontento general en el país como con ser una persona que conoce desde dentro el «sistema Orbán».
Sus primeros éxitos llegaron a pocos meses de su aparición en la política, cuando en las elecciones europeas de junio de 2024 ganó casi un 30% de los votos con su partido Tisza, el nombre del segundo río del país y la abreviatura de «Tisztelet és Szabadság» («Respeto y Libertad»).
La prensa ha tildado a Magyar —quien estuvo casado con Judit Varga, antigua ministra de Justicia bajo Orbán— como el «candidato de teflón», ya que todos los ataques en su contra le «resbalan».
Su rápido ascenso también ha generado interrogantes: algunos le acusan de oportunismo y populismo, al tiempo que su partido también cae en el mismo exceso de personalismo que critica en Orbán.
Durante toda su campaña electoral, que le llevó a cientos de localidades del interior de Hungría, Magyar fue el único que habló en nombre de Tisza a la prensa.
Un conservador europeísta
El nuevo primer ministro húngaro, que se define como católico y conservador, centra su discurso político en los problemas que realmente interesan a los ciudadanos de Hungría: la mala situación de la economía, la corrupción, así como otros temas sociales, como la sanidad y la educación.
A pesar de su ideología conservadora, Magyar pudo atraer el apoyo de los votantes liberales y de izquierda, que vieron en él al líder capaz de derrocar a Orbán.
El nuevo primer ministro de Hungría, padre de tres hijos adolescentes, difiere mucho de su antecesor en su claro europeísmo, que también despierta en sus socios comunitarios la esperanza de que Magyar pondrá fin a los vetos de Orbán y su orientación prorrusa.
«Nuestra patria forma parte de la comunidad europea, de la OTAN y de Occidente», afirmó durante la campaña.
También ha prometido que uno de sus primeros pasos será integrar a Hungría en la Fiscalía Europea.
Magyar se ha comprometido además a normalizar las relaciones deterioradas por las políticas de Orbán y ha adelantado que sus primeros viajes oficiales lo llevarán a Varsovia, Viena y Bruselas.
El nuevo primer ministro ya ha iniciado negociaciones con la Comisión Europea para recuperar, lo más pronto posible, los fondos congelados para Hungría.
A pesar de sus diferencias, en algunos asuntos el nuevo primer ministro no representará posturas muy diferentes de las de Orbán: Magyar también se opone a la rápida integración de Ucrania en la UE y sigue una línea dura en cuanto a la migración, mientras que asegura que mantendrá relaciones pragmáticas con Rusia.






