Opinión

Crisis fronteriza en Estados Unidos y la situación en México

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Brenda Calderón

La reciente tragedia ocurrida en Texas, donde perdieron la vida 51 migrantes indocumentados de los cuales al menos 27 son mexicanos, según lo que se ha podido comprobar hasta ahora con los documentos de identidad que se tenían a la mano, nos revela una vez más de forma agresiva y contundente, la severa crisis fronteriza y las sistemáticas violaciones a los derechos humanos que vivimos en materia de migración; que dicho sea de paso, se replican una y otra vez sin que hayan acciones preventivas efectivas que empujen en sentido contrario para evitar esta lacerante realidad.

La migración es un proceso de movilidad espacial y social que realizan las poblaciones para mejorar sus condiciones de vida. Sin embargo, en la realidad no siempre es así. Los migrantes se convierten en objeto de discriminación, xenofobia, deportaciones, contrabando y tráfico de personas, entre otros malos tratos.

Se debe destacar que en el contexto internacional, los procesos migratorios han cobrado especial importancia y relevancia a partir del fenómeno de la globalización, por lo tanto, esta realidad implica una reconfiguración de la esfera social y NO conduce de forma automática a la tolerancia y a la aceptación de los migrantes.

Actualmente, las avalanchas migratorias que se producen a nivel global obligan a la aplicación de normas humanitarias, además de medidas de orden público excepcionales y efectivas. Un control riguroso de pasos fronterizos; habilitación de centros de acogida transitorios dignos para concentrar y atender lo inmediato de la situación; medidas para evitar que los migrantes deambulen por los pueblos y ciudades, pernocten al descampado y obstruyan la vida diaria de los ciudadanos; acciones para empadronarlos, darles alimentos y atención médica.

Son necesarias políticas públicas que asuman que, mientras las autoridades de cada país determinan su situación migratoria,  la espera para obtener su regularización puede ser  prolongada.

La inmigración centroamericana hacia los Estados Unidos de América es parte de la proyección propagandística del «Sueño Americano» que se agudizó desde la década de los años cincuenta del siglo pasado. Millones de migrantes de México y América Latina, principalmente por necesidades económicas, parten a diario hacia el vecino país del Norte esperanzados en obtener un trabajo digno y bien remunerado que les permita cubrir el sustento familiar.

En el caso de América Central algunas de las causas de este fenómeno son:

1) La falta de desarrollo económico sostenido. Los países Centroamericanos han basado su economía en su potencial agrícola pero con características de monocultivismo. Por ejemplo, en este renglón,  ha sido el café uno de los productos predominantes y por ende el mayor generador de divisas.  Existe un atraso agrícola con una alta concentración de la población en el campo, sin que medien alternativas económicas. Esto ha provocado un estancamiento en el desarrollo sostenido de sus endebles economías.

2) La inestabilidad socio-politica. En los regímenes neoliberales dictatoriales y fraudulentos de las últimas décadas ha prevalecido la corrupción de los gobernantes, lo que ha provocado que sectores inconformes y faltos de oportunidad tengan como única salida emigrar a otros países.

3) Las guerras civiles, es decir, los conflictos armados, provocaron el mayor flujo migratorio de centroamericanos jamás visto. Estos inmigrantes huyeron de la guerra y se convirtieron en refugiados.

4) Violación constante de los derechos humanos. Los gobiernos no han querido reconocer que la base principal para el desarrollo de un conglomerado social, lo constituye el respeto de los derechos humanos. En Centroamérica estos derechos se han violado de manera sistemática y a pesar de que  algunos  cuentan con tratados de paz y de reconciliación, estos poco han ayudado a amplios sectores populares; de esta manera, la falta de seguridad y el peligro constante de muerte, los motiva a emigrar para salvar sus vidas con la intención de lograr un mejor futuro para sus familias.

La inmigración a nivel global es un derecho humano, y a nivel local es un asunto de Estado, que en primer lugar atañe al orden público interno de cada país. Varias ciudades del noreste de México, principalmente en los estados de Baja California, Nuevo León, Coahuila y Tamaulipas, se encuentran virtualmente asfixiadas por la avalancha de migrantes que siguen llegando, a pesar de las deportaciones que ha hecho tanto el gobierno de México a sus países de origen, como los Estados Unidos a nuestro país.

Por otra parte, miles de haitianos han llegado a Piedras Negras, estado de Coahuila, limítrofe con Eagle Pass y Del Río, Texas, con el mismo propósito: regularizar su situación migratoria para poder vivir y trabajar en Estados Unidos de Norteamérica.

La emergencia por la marea de personas extranjeras ha sido analizada por el canciller mexicano Macelo Ebrard y el secretario de Estado estadounidense Antony Blinken[1]. Los jefes de la diplomacia de ambos países han coincidido en que el esfuerzo para contener los flujos tiene que incluir a más países de la región. La mayoría de los migrantes centroamericanos que ingresan a nuestro país son engañados bajo la promesa de que obtendrán rápidamente la residencia en EU.

Los problemas de flujos migratorios derivados de las diversas crisis de sus países de origen requieren de una solución regional. Por ello, además del enorme esfuerzo que realiza el Instituto Nacional de Migración (INM) a cargo de Francisco Garduño, para proteger y preservar los derechos humanos de los migrantes que transitan por nuestro país, México impulsa acciones para que también otros países de América Latina y los Estados Unidos cooperen para hacer frente a la catástrofe humanitaria de esta ola migratoria.

Considerando la responsabilidad que tiene Estados Unidos en la necesaria cooperación con México para hacer frente a dicha crisis, el presidente Andrés Manuel López Obrador pidió al presidente Joe Biden acciones para otorgar ayuda,  inversión y combatir la pobreza en Centroamérica, resaltando que la situación de los migrantes es una responsabilidad compartida entre Estados Unidos, países de Centroamérica, el Caribe y Latinoamérica.  México sostiene que se deben dar condiciones dignas a los migrantes y no dejar solo a su gobierno la responsabilidad para enfrentar la catástrofe.

Por otra parte, Estados Unidos debe detener la agresión y deportación masiva de centroamericanos a México, buscando mecanismos de regularización que den condiciones básicas de subsistencia a esos migrantes en territorio estadunidense y así mostrar su responsabilidad y cooperación.

[1] “Ebrard y Blinken, preocupados por migración en masa de haitianos”, Por CNN Español Publicado a las 12:12 ET (16:12 GMT) 21 septiembre, 2021. https://cnnespanol.cnn.com/video/ebrard-blinken-estados-unidos-mexico-inmigrantes-haiti-sot-perspectivas-mexico/

 

El Sureste

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