- Los riesgos asociados a cadenas de suministro crecieron de 27.2% a 34.8%.
- La OCDE y el Foro Económico Mundial advierten que la fragmentación geopolítica está transformando el comercio internacional y las cadenas globales de valor.
Las empresas mexicanas enfrentan un entorno cada vez más complejo. A los desafíos tradicionales relacionados con inflación, financiamiento o talento se suman riesgos externos como conflictos geopolíticos, cambios regulatorios, sanciones internacionales o interrupciones logísticas pueden afectar directamente la operación y rentabilidad de las organizaciones.
Esta tendencia comienza a reflejarse en la percepción del sector privado. De acuerdo con el International Business Report (IBR) de Salles Sainz Grant Thornton, la preocupación por la disrupción geopolítica aumentó de 38% a 48.3% entre el primer y segundo trimestre de 2025. En paralelo, los riesgos relacionados con cadenas de suministro y sistemas complejos de adquisición pasaron de 27.2% a 34.8%.
Los datos muestran que las empresas no sólo observan con atención lo que ocurre dentro de sus organizaciones, sino también los factores externos que pueden comprometer su capacidad de operar, abastecerse o atender mercados estratégicos.
La preocupación no es exclusiva de México. El Foro Económico Mundial identificó la confrontación geoeconómica y la fragmentación internacional entre los principales riesgos globales de corto y mediano plazo. De acuerdo con el organismo, las tensiones entre países están modificando flujos comerciales, inversiones y estrategias de abastecimiento en múltiples industrias.
La Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE) coincide con este diagnóstico. En diversos análisis sobre resiliencia de cadenas de suministro, el organismo advierte que las empresas enfrentan un escenario caracterizado por mayor incertidumbre regulatoria, volatilidad económica y riesgos geopolíticos que afectan la disponibilidad de insumos, costos logísticos y continuidad operativa.
El impacto económico puede ser significativo. Según el IBR, los costos de envío y distribución se han convertido en una de las principales restricciones para el crecimiento empresarial en México. El porcentaje de empresas que identifica este factor como una preocupación aumentó de 50% a 55.1% durante el segundo trimestre del año.
Al mismo tiempo, la preocupación por los costos de materias primas pasó de 54.3% a 55.1%, mientras que la percepción de riesgo asociada a infraestructura de transporte creció de 35.9% a 40.4%.
Sin embargo, el reto ya no se limita a aspectos logísticos. Las empresas enfrentan una presión creciente para conocer con mayor profundidad a los terceros con los que hacen negocios.
Organismos internacionales como el Grupo de Acción Financiera Internacional (GAFI) han señalado que las estructuras corporativas opacas y la falta de información sobre beneficiarios finales continúan siendo mecanismos utilizados para ocultar recursos ilícitos y facilitar operaciones de lavado de dinero. Por ello, las prácticas de debida diligencia sobre proveedores y socios comerciales están adquiriendo una relevancia cada vez mayor.
“Muchas organizaciones cuentan con controles robustos para supervisar sus operaciones internas, pero los riesgos más relevantes pueden encontrarse en terceros. Un proveedor con problemas regulatorios, financieros o reputacionales puede generar impactos significativos para toda la cadena de valor”, señala Mauricio Brizuela Socio Director de Salles Sainz Grant Thornton.
Esta realidad también se refleja en los estudios sobre fraude corporativo. La Asociación de Examinadores Certificados de Fraude (ACFE) estima que las organizaciones pierden aproximadamente 5% de sus ingresos anuales debido a fraudes. Además, identifica la falta de controles y supervisión como una de las principales causas que permiten la materialización de estos riesgos.
Ante este panorama, las empresas están comenzando a ampliar sus mecanismos de evaluación. Aspectos como beneficiario final, cumplimiento regulatorio, historial reputacional, exposición a sanciones internacionales y riesgos asociados a delitos financieros empiezan a formar parte de los procesos de selección y monitoreo de terceros.
Más que una tendencia temporal, se trata de una transformación en la forma de gestionar riesgos empresariales. En un contexto donde la incertidumbre económica y la preocupación por la geopolítica continúa creciendo, las organizaciones que desarrollen una visión integral de sus cadenas de suministro estarán mejor preparadas para enfrentar interrupciones, proteger su reputación y fortalecer su competitividad.




