En México, la actividad física forma parte de la vida diaria de muchas personas: más de 4 de cada 10 practican[1] algún deporte o ejercicio en su tiempo libre, siendo el fútbol una de las disciplinas con mayor convocatoria. Pero jugar también implica desgaste, impacto y movimientos que pueden comprometer rodillas, tobillos y espalda. Cuando estas molestias no se atienden a tiempo, pueden avanzar hacia lesiones recurrentes o dolor persistente. Ante este escenario, Clínica Stela, red mexicana de fisioterapia con más de 20 años de experiencia, destaca la importancia de ver la rehabilitación como una herramienta de prevención y cuidado continuo, no solo como una alternativa cuando aparece el dolor.
En ese sentido el fútbol profesional ofrece los ejemplos más claros de ese costo. A lo largo de su historia, las lesiones han frenado carreras y cambiado el rumbo de torneos enteros; tres de esos episodios ayudan a entender, mejor que cualquier cifra, por qué la rehabilitación importa tanto dentro como fuera de los estadios.
Espalda, la lesión que frenó a Neymar ante su propia afición
En 2014, jugando en casa, una fractura vertebral sacó al brasileño del torneo cuando su selección más lo necesitaba. Más allá del nombre, su caso refleja algo que los fisioterapeutas ven a diario: la espalda concentra buena parte de las cargas del juego (giros, saltos, impactos) y recuperarla exige un proceso gradual de fortalecimiento y movilidad. Saltarse etapas o apresurar el regreso suele traducirse en recaídas y dolor crónico.
Tobillo, la molestia que casi le cuesta una pierna a Santi Cazorla
Lo que empezó como una molestia de tobillo en el mediocampista español terminó en una infección que requirió diez cirugías y 637 días de baja. Es un ejemplo extremo, pero la lección es universal: un dolor que no desaparece no se “aguanta”, se valora. Detectarlo a tiempo permite tratarlo cuando todavía es pequeño, con sesiones de fisioterapia en lugar de quirófano.
Rodilla, el regreso apresurado de Ronaldo
En el año 2000, el delantero brasileño sufrió la rotura de ligamentos cruzados de la rodilla y, cinco meses después, en su primer partido de regreso, volvió a romperse el mismo ligamento. Es el ejemplo clásico de un retorno antes de tiempo: la rodilla necesita recuperar fuerza, estabilidad y confianza antes de volver a competir, y esa alta solo puede darla una evaluación profesional, no el calendario.
Lo que los cracks y cualquier aficionado tienen en común
Rodilla, tobillo, espalda. Las zonas que lesionan a los profesionales son las mismas que llevan a los aficionados a consulta. En Clínica Stela, casi uno de cada cinco pacientes llega por dolor de espalda baja, el motivo de atención más frecuente, seguido del dolor muscular y las molestias de rodilla. “El dolor no siempre desaparece solo, una valoración a tiempo puede marcar la diferencia entre una recuperación rápida y meses de baja”, señala Graciela Chajari, Líder Clínico de Clínica Stela.





