- México registra cerca de 46,000 muertes anuales atribuibles al consumo de cigarro: una muerte cada 11 minutos.
- En 2023, el tabaquismo provocó la pérdida de 4.6 millones de días de vida saludable en el país, de acuerdo con el IHME.
- El 90% de los cánceres de pulmón en México están asociados al consumo de cigarro.
- El micrositio “México tiene un foco rojo” concentra evidencia científica, datos de salud pública y experiencias internacionales sobre reducción de daños.
Después de más de dos décadas de implementación de políticas públicas de control del tabaco en México, la prevalencia de consumo se mantiene estancada y el país acumula aproximadamente 46 mil muertes anuales relacionadas con el cigarro, lo que equivale a una muerte cada 11 minutos. De acuerdo con la Encuesta Nacional de Consumo de Drogas, Alcohol y Tabaco (ENCODAT), cerca de 14 millones de personas fuman en México, equivalente al 15.1% de la población.
“La ENCODAT es la encuesta que solemos citar, pero no es la única. La Encuesta Nacional de Salud y Nutrición (ENSANUT Continua 2024), que realiza la Secretaría de Salud y coordina el Instituto Nacional de Salud Pública, reporta una prevalencia de 19.6%, equivalente a más de 17 millones de fumadores: 16.8 millones de adultos y un millón de adolescentes. Las cifras no se contradicen; cada encuesta aplica reactivos y universos de medición distintos, pero el panorama de fondo es el mismo: la prevalencia pasó de 19.5% a 19.6% y, aunque el crecimiento sea modesto, ni siquiera hemos logrado aplanar la curva” explicó Marcela Madrazo, presidenta de Procurando Salud sin Fronteras.
La misma encuesta indica que casi 3 de cada 4 fumadores —74.8%— desean dejar de fumar, pero sólo alrededor del 18% recibe apoyo médico. La distancia entre quienes quieren abandonar el consumo y quienes acceden a una herramienta efectiva para hacerlo es, en sí misma, una falla de política pública.
Un foco rojo para reabrir el debate
En este contexto, y en el marco del Día Mundial Sin Tabaco, Procurando Salud sin Fronteras lanza el micrositio “México tiene un foco rojo”: una plataforma que reúne evidencia científica, datos oficiales de salud pública y experiencias internacionales de reducción de daños, con el objetivo de incorporar información técnica verificable a una conversación pública que hoy avanza sin ella.
El micrositio se organiza en tres ejes: la dimensión real del problema en México, los resultados verificables de las políticas vigentes y los casos internacionales donde la prevalencia ha disminuido de manera sostenida mediante estrategias de reducción de daños y cesación.
De acuerdo con el Institute for Health Metrics and Evaluation (IHME, 2023), el tabaquismo provocó en México la pérdida de 4,629,340 días de vida saludable durante ese año. Alrededor del 90% de los casos de cáncer de pulmón en el país están asociados al consumo de cigarro combustible.
“México obtuvo en la última Conferencia de las Partes de la OMS la ‘Orquídea’ por su cumplimiento de MPOWER —un marco de políticas públicas derivado del Convenio Marco para el Control del Tabaco, diseñado para reducir el impacto del tabaquismo en los países firmantes—, pero ese reconocimiento no se ha traducido en menos muertes ni en menor prevalencia. Las autoridades insisten en repetir las mismas estrategias esperando un resultado distinto. Es momento de tomar decisiones basadas en evidencia, como lo han hecho otros países que sí están frenando esta epidemia y, con ello, salvando vidas” comentó Marcela Madrazo, presidenta de Procurando Salud sin Fronteras.
Como parte del lanzamiento, la organización celebró un encuentro digital con especialistas en salud pública, adicciones, atención al paciente y políticas regulatorias. Los participantes coincidieron en que el principal desafío sigue siendo el número absoluto de fumadores y subrayaron una distinción técnica que rara vez aparece en el debate público: la combustión del tabaco genera cerca de 7,000 sustancias químicas, de las cuales al menos 69 están clasificadas como cancerígenas. La nicotina, si bien es adictiva, no es la causante directa de las enfermedades oncológicas asociadas al tabaquismo.
“El problema de fondo no es la nicotina, es la combustión. Al quemarse, el tabaco libera más de 7,000 sustancias químicas y al menos 69 cancerígenas; la nicotina es adictiva, pero no es la que causa el cáncer. Esa diferencia debe ser la base de cualquier política pública seria” señaló el Dr. Luis Hernández Lezama, presidente de Soy Paciente.
Los expertos destacaron también la necesidad de impulsar regulación y controles que prevengan el acceso de menores de edad a cualquier producto de nicotina, y revisaron experiencias internacionales como las de Suecia, Reino Unido y Nueva Zelanda, donde la prevalencia de tabaquismo ha disminuido de forma sostenida mediante estrategias que combinan regulación, programas de cesación y acceso a alternativas para fumadores adultos.
Suecia, pese a contar con una calificación MPOWER de 54/100 —inferior a la de México—, registra la prevalencia de tabaquismo más baja de Europa y las menores tasas de cáncer de pulmón del continente, resultado de políticas que permitieron el acceso a alternativas como el snus y las bolsas de nicotina. Reino Unido y Nueva Zelanda integran este mismo grupo de países donde la regulación basada en evidencia ha contribuido a disminuir el consumo de cigarro combustible.
¿Qué es la reducción de daños?
La reducción de daños es un enfoque de salud pública que reconoce que, cuando una conducta de riesgo no puede eliminarse por completo en el corto plazo, sí es posible disminuir sus consecuencias negativas ofreciendo alternativas menos nocivas, científicamente evaluadas y reguladas. El enfoque ha sido aplicado durante décadas en materia de adicciones, seguridad vial y salud sexual, con resultados documentados.
Aplicada al tabaquismo, la reducción de daños parte de un principio respaldado por la evidencia: el daño proviene principalmente de la combustión del tabaco —no de la nicotina—. Bajo este enfoque, los fumadores adultos que no logran o no desean dejar de fumar pueden acceder a productos sin combustión, con perfiles de riesgo significativamente menores que el cigarro tradicional. No se trata de promover el consumo, sino de ofrecer a quienes ya fuman una vía verificable para reducir su exposición a las sustancias tóxicas que produce la combustión.
“La prohibición no ha funcionado en ningún lado: lejos de reducir el consumo, lo agrava y lo entrega al mercado informal. La reducción de daños, entendida como política pública basada en evidencia y no en dogma, es lo que está salvando vidas en Suecia, Reino Unido y Nueva Zelanda. Hoy existen alternativas científicamente evaluadas para fumadores adultos —vapeadores o cigarros electrónicos, productos de tabaco calentado, bolsas de nicotina y snus— que, al no involucrar combustión, presentan perfiles de riesgo significativamente menores que el cigarro tradicional. Negar el acceso a estas opciones no protege la salud pública: la condena al estancamiento.” afirmó Aldo Contró, presidente de CE LIBRE.
El micrositio nace para llenar un vacío informativo en el debate público. Reúne estadísticas, estudios y casos internacionales relacionados con tabaquismo, cesación y políticas de salud pública, como parte de un esfuerzo por incorporar más información técnica y científica a la conversación sobre salud pública en el país.
ACCESO AL MICROSITIO:
Sitio: focorojoeshumo.org







